Red de Amigos del Seminario

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Programa para el Sostenimiento del Seminario de Matamoros 

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Probablemente, en más de una ocasión, hayamos escuchado decir que “el Seminario es el corazón de la Diócesis”. En esta frase simple y de uso común se concentra una de las metáforas más bellas para hablar de la Casa donde reciben su formación los aspirantes y candidatos a alcanzar el sublime ideal del sacerdocio ministerial.  Al detenernos a reflexionar sobre el significado y la fuerza de este dicho descubrimos la sabiduría insondable de la Iglesia, la cual, ya desde sus inicios ha utilizado la analogía del “Cuerpo” para entenderse a sí misma y para dar a Dios el lugar que le corresponde.

Jesucristo mismo utilizó la imagen del Cuerpo en su predicación del Reino (Cf. Mt 5,29-30; 6,22-23.25; 10,28; 26,26; Mc 14,22; Lc 11,34-36; 12,4.22-23; 22.19; Jn 12,21). Para San Pablo la Iglesia es un organismo viviente, un Cuerpo donde la diversidad de miembros cumple una función imprescindible a favor de la unidad; todos formamos el Cuerpo de Cristo (Cf. Rom 12,4-5; 1 Cor 12,12-27). El ministerio de cada uno en la Iglesia debe contribuir precisamente a la edificación del Cuerpo de Cristo (Cf. Ef 4,4-16). Lo repite una vez más: en el cuerpo de la Iglesia, Cristo es la cabeza (Cf. Col 1,18) y nosotros somos miembros de este cuerpo (Cf. Ef 5,29-30).

Bástenos estos pocos ejemplos para ponernos a pensar en el significado de nuestra metáfora. Cuando decimos que el Seminario es el corazón de la Diócesis no podemos dejar de pensar en nuestra Iglesia como un cuerpo vivo, animado por el Espíritu de Jesús, como el don más grande del Padre amoroso y providente. En este Cuerpo, la Casa de Formación de los futuros sacerdotes, cumple la función de ser el corazón. Con su movimiento ininterrumpido este órgano lleva la vida a cada uno de los miembros, de modo que cumplan la función para la que han sido creados. Si el corazón está enfermo, los miembros disminuyen sus funciones vitales. Si el corazón se detiene termina la vida del cuerpo. Si no cuidamos de él, amenazamos el conjunto orgánico del que somos administradores.

Con base en la riqueza de esta frase, a partir de agosto de 2007, el Departamento de Economía del Seminario, ha implementado el Programa llamado “Red de Amigos del Seminario”. A nivel práctico, este programa ha buscado dar continuidad a las actividades y objetivos de Las Colectas Domiciliarias, que han venido apoyando el itinerario de nuestro Seminario en sus casi cincuenta años de vida. En contacto con los colaboradores, colectores y bienhechores de las distintas zonas pastorales y decanatos de la Diócesis, hemos buscado crear una estructura que permita dar a conocer la importancia de la obra del Seminario a la comunidad en general. Sobre los principios de reciprocidad y corresponsabilidad eclesial, el Programa de la Red de Amigos está orientado a cuidar y fortalecer el corazón de esta Diócesis, de donde saldrán los pastores que han de predicar el Evangelio a las futuras generaciones y han de atender al Pueblo de Dios en la vida litúrgica y sacramental.

 

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