Cristo Rey del universo, centro de la fe mexicana.

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Alfredo Acosta Solís

El cerro del Cubilete es uno de los sitios más frecuentados, no sólo por los peregrinos guanajuatenses sino por peregrinaciones de carácter nacional. Pero esto tiene raíces profundas en la vivencia y defensa de la fe.

Las intromisiones extranjeras copiadas por los políticos liberales, de las ideologías sajonas y francesas, hicieron corto circuito con la acendrada filosofía católica y nacionalista del pueblo mexicano, produciendo las revoluciones de la Guerra de Reforma y la Cristiada.  Durante esta última, los cristianos trataron de externar que Cristo no era desplazado de México y en forma ostensible levantaron un monumento a Cristo Rey en el centro geográfico del país, el cerro del Cubilete, corazón histórico de México.

El 11 junio 1914, México fue el primer país en consagrarse como servidor de Cristo Rey.  En el cerro del Cubilete, se inicia la construcción del santuario, inaugurándose en 1920. El delegado apostólico, Monseñor Filippi, bendijo la primera piedra ante, lo que le mereció la expulsión del país por el entonces presidente Álvaro Obregón. El gobierno mexicano de aquellos años, se opuso de tal forma que el 30 de agosto de 1923 prohibió definitivamente la construcción de este santuario. Dos años después, en 1925, el Papa Pío XI, inspirado por los mexicanos que habían decretado a Cristo como Rey de la Paz y el Amor, declara para la Iglesia universal la festividad a Cristo Rey.

En plena persecución religiosa, el 30 de enero de 1928 el primer monumento fue destruido desde una avioneta. Después de las persecuciones, en 1944, se inició la construcción del actual monumento. En el santuario que actualmente podemos visitar, el Cristo abre amorosamente sus brazos y tiene en sus manos huellas de su pasión. Lo armonizan a sus pies dos ángeles, uno ofreciéndole la corona del martirio y el otro, la corona de la gloria, reposan sobre un hemisferio de concreto que simboliza al universo, con sus meridianos y paralelos terrestres, esta semiesfera reposa sobre ocho columnas de concreto que representan a las ocho provincias eclesiásticas de México. En el interior del santuario encontramos una corona de espinas y una corona real, que coronan el altar.

La escultura mide 20 m de altura y pesa 80 toneladas y está localizada en la cima del Cerro del Cubilete, a 2,600 metros sobre el nivel del mar, al cual se llega por medio de un camino empedrado que rodea al cerro hasta llegar a una glorieta superior. Este recorrido es muy pendiente y con curvas muy cerradas.

Actualmente en México, encontramos muchos monumentos y templos dedicados a Cristo Rey. Aceptar a Cristo, como rey del universo, significa trabajar todos los días por su reino.

 

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