LOS LUGARES DE LA CELEBRACIÓN

Por: Sem. Adán Bautista Rosales |

Tercero de Teología | 

Adan Bautista Rosales

Adan Bautista Rosales

Te has preguntado alguna vez ¿Por qué es así el diseño de nuestros templos? Veamos un poco de historia. El templo como edificio destinado a la liturgia es el resultado de una triple herencia, a saber: a) la herencia judía: se condensa fundamentalmente en la sala alta de las casas, pieza grande, provista de mesas y divanes y lugar de honor donde se desarrollaba la liturgia doméstica, especialmente la cena pascual; b) la herencia helenístico – romana: tiene su máximo exponente en la basílica, edificio civil dotado de un gran atrio apto para la convivencia social, los tratos mercantiles o el paseo; c) la herencia bizantina: se produce a partir de la Iglesia de tipo basílica, con grandes cúpulas como imagen de la bóveda celeste. Bajo ellas la liturgia de la tierra, imitando el ceremonial de la corte imperial, evoca la liturgia del cielo, es así como los templos que existen tienen una belleza arquitectónica que nos elevan hasta el mismo cielo.

En los libros litúrgicos se encuentran las referencias al significado y al uso de los principales lugares destinados a la liturgia, ahora veamos los más destacados:

El Templo es «el edificio en el que se reúne la comunidad cristiana para escuchar la Palabra de Dios, para orar unida, para recibir los sacramentos y celebrar la Eucaristía», «signo peculiar de la Iglesia que peregrina en la tierra e imagen de la Iglesia celestial». Entre todos los templos, sobresale la catedral, centro de la vida litúrgica de la diócesis.

La nave es el lugar reservado a los fíeles para que puedan participar adecuadamente en la celebración. Además, existe el lugar de los cantores y de los músicos.

Dentro del templo, el presbiterio es una zona diferenciada respecto de la nave, capaz para el desarrollo de los ritos. En él se encuentra el altar. El altar cristiano es, por su misma naturaleza, la mesa peculiar del sacrificio y del convite pascual: es el ara en la cual el sacrificio de la cruz se perpetúa sacramentalmente, un signo del mismo Cristo. El altar es también honor de los mártires. Por esto se mantiene la costumbre de colocar sus reliquias debajo de los altares; el altar ha de ser único y fijo.

El ambón, desde donde se proclama la Palabra de Dios, en el templo este sitio ha de ser digno para lo que se usa, por tanto se recomienda que sea un estable, no un mueble portátil.

La cátedra es signo del magisterio y de la potestad del pastor de la Iglesia particular. La sede debe significar el oficio de presidente de la asamblea y director de la oración.

El Tabernáculo para la reserva de la Santísima Eucaristía debe ser único, sólido, etc., a poder ser en una capilla adecuada para la oración.

El baptisterio es el lugar destinado a la celebración del bautismo y en el que se encuentra la fuente bautismal.

El confesionario, construido de tal manera que resalte la dignidad del sacramento que se celebra, facilitando la confesión y absolución individual.

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