VESTIDURAS LITÚRGICAS (1era Parte)

Mario Iván Márquez Mata

Mario Iván Márquez Mata

Por: Sem. Mario Iván Márquez Mata. |

Segundo de Teología |

Queridos lectores, los saludo deseando que el Amor de Cristo reine en sus vidas, esta vez el tema litúrgico que abordaré es el de las vestiduras litúrgicas, y en vista que mis hermanos menores están próximos a su imposición de sotana, por parte de nuestro Obispo, creo oportuno centrarme en esta vestimenta que nos remite a pensar primeramente en el Sacerdocio y en aquellos que nos formamos para este servicio ministerial.

¿Cuál es el origen de las Vestiduras Litúrgicas? Erróneamente afirman algunos liturgistas que el origen de estas vestiduras, se encuentra en las vestimentas prescritas por Moisés y que eran utilizadas en el templo judaico por los sacerdotes levitas. Sin embargo de ellos lo más que se pudo tomar es la idea de la conveniencia de un vestuario especial y digno para el servicio del culto divino.

Las vestiduras sagradas actuales se derivan del antiguo traje civil greco-romano (el mismo tipo de vestimenta utilizada por la población civil en la vida social, es utilizado en la celebración de los actos litúrgicos). No tenemos testimonios explícitos, pero los podemos suplir con las pruebas que nos suministran las pinturas de las catacumbas, en donde los ministros son representados con estas vestimentas romanas.

Eran vestiduras exclusivas, reservadas no porque tuvieran una forma especial, sino porque se destinaban al uso litúrgico. Se comprende fácilmente que los ministros por reverencia a los Santos Misterios que celebraban usaran los mejores vestidos y los reservaran para ello.

Con el paso del tiempo las vestiduras fueron cambiando, su última fase de evolución la tienen con el Concilio Vaticano II, en él se dispuso que por razones prácticas de manejo y economía se suprimiera todo lo que no era necesario.

¿Cómo llegan a tenerse las vestiduras clericales? El surgimiento de las vestiduras litúrgicas, como lo menciona el padre José Antonio Fortea, en su libro Manual de Obispos, propiamente dicho llega hasta el año 572 con el Concilio de Braga, en el que se ordena a los clérigos de la zona utilizar la túnica talar (ya que llega hasta los talones), con el propósito de que no vistieran como los laicos, ni cayeran en las modas. Entre los siglos VI y VIII nos encontramos con testimonios escritos de que el uso de esta vestidura clerical se hizo obligatorio, aunque al principio el color no estaba definido se terminó optando por el negro ya que se trata de un color solemne, aunque después pasa a significar la muerte al mundo, es decir, la renuncia al mundo y a las modas.

Así surge la sotana, como una vestidura talar propia de los clérigos no religiosos. Teniendo distintos colores según el rango eclesiástico, para los sacerdotes es de color negro, para los obispos es púrpura; la de los cardenales es escarlata, y la del Papa es blanco.

Durante mucho tiempo la costumbre fue que una vez ordenado como clérigo, todas sus vestiduras deberían ser clericales; manifestando con ello, de forma externa y visible la consagración total a Dios.[1]

Espero que les haya gustado este primer artículo sobre las Vestiduras Litúrgicas, me despido de ustedes deseando que la GRACIA y la PAZ de Cristo reinen en ustedes.

 

[1] José Antonio Fortea, Manual de Obispos, Editorial Dos Latidos, Zaragoza 2010, pg 120-124

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