Quiero ser sacerdote, quiero entregar mi vida a Dios

Por: Sem. Justo Rosas Serrata |

Curso de Humanidades |

Justo Rosas Serrata

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Reciban un gran saludo de mi parte apreciables lectores, gracias por sus oraciones y apoyo para con quienes formamos el Seminario de Matamoros. Hace algunos días, varios seminaristas del Seminario Menor solicitamos la imposición de sotana, y en esta ocasión me alegra el poder compartir con ustedes lo que implica hacer esta solicitud.

Solicitar la imposición de sotana es pedir el pase al Seminario Mayor, que inicia con el Curso Introductorio. Quienes tienen que hacer esta solicitud son los seminaristas del Curso de Humanidades, grado que actualmente curso, y los que están en tercer año de preparatoria, es decir, quienes están por finalizar la etapa de Seminario Menor.

Para mí hacer esta solicitud no fue algo tan simple como se pudiese pensar. Primeramente traje a mi mente cada día que he pasado en esta Casa de Formación; preguntarme si en realidad soy feliz y que tal va mi vocación, si aún quiero ser sacerdote o ya no. Después de hacer un análisis detallado me di cuenta de que el llamado que siento, la vocación a la vida sacerdotal, está más vivo que nunca. Me gusta lo que hago y me gusta la vida sacerdotal. Una de las cosas que más me entusiasman y que me impulsan a seguir adelante son los apostolados que he realizado durante estos meses, como las misiones de Semana Santa, las visitas a las parroquias cada mes y mi apostolado semanal en la Rectoría de San Judas Tadeo.

Al convivir con las distintas comunidades a las que he sido enviado se ha quedado algo en mi mente y en mi corazón, que a la fecha recuerdo y que se convierte en fuerza para seguir respondiendo al llamado que siento. Por ejemplo la comunidad de Catedral, en donde todos te reciben con una calurosa bienvenida; Cristo Rey de Matamoros, en donde siempre tienen una sonrisa disponible para ti, seas quien seas; Sagrados Corazones de Jesús y de María de la ciudad de Reynosa, con sus jóvenes que  transmiten energía que alienta a continuar a pesar del cansancio; la parroquia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos de Río Bravo, donde me enseñaron que en un pequeño lapso de tiempo se pueden hacer grandes amistades; la parroquia de Lourdes de Matamoros, un lugar en donde todos somos familia, sin importar de donde vengas; la capilla San Felipe de Jesús de Matamoros, en donde las personas te hacen sentir en tu propio hogar; y un sinfín de lugares y comunidades en donde te motivan a seguir en este camino formativo, que si hiciera mención de ellos necesitaría todo el boletín para este solo artículo.

Después de hacer un análisis aún más detallado y de otros aspectos de mi formación decidí solicitar la imposición de sotana, ahora espero que los padres formadores, responsables de atender a mi solicitud, tomen una decisión. He decidido solicitarla para continuar en este camino. Quiero ser sacerdote, pero no para mi beneficio, sino porque quiero servir a Dios y a ustedes; quiero entregar mi vida a Él en todos ustedes.

Me despido de ustedes apreciables lectores dándoles las gracias por su apoyo a nuestro Seminario, me encomiendo y encomiendo a mis compañeros a sus oraciones ya que sin ella no podríamos seguir en este camino. Reciban un abrazo de mi parte y sepan que están presentes en la oración de los seminaristas.

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