“El que no vive para servir, no sirve para vivir”

aprendiendo a ser pastores

Por: Sem. Agustín De la Cruz. |

Primero de Filosofía 

Agustín De la Cruz Consepción

Agustín De la Cruz Consepción

Hoy les quiero compartir una las tantas actividades que realiza un seminarista, que desde mi punto de vista es una de las más hermosas, como lo es el estar al servicio del pueblo de Dios en el apostolado. Yo estoy ejerciendo este servicio en la Parroquia San Antonio de Padua, donde me he sentido muy alegre y afortunado, además tengo muchas ilusiones de seguir aprendiendo algo nuevo por parte de la gente, pues esto me ayuda a seguir perseverando durante mi formación vocacional.

Desde el día 16 de agosto del año pasado que inicié esta labor, me di cuenta que este lugar sería para mí una responsabilidad muy grande que Dios me encomendaba. En esta parroquia soy responsable del catecismo para los niños, con los que comparto las risas, el juego, el baile, etc. Sin olvidar que he de explicarles la Palabra de Dios, para que desde su corta edad la conozcan y además sepan llevar con gran alegría el Evangelio, no sólo a su familia, sino también a sus escuelas, poniendo en práctica los valores que vivó el niño Jesús.

También estoy coordinando a los monaguillos, en este grupo sí soy más serio, ya que tengo que demostrarles a esos niños la delicadeza y el respeto que debemos de tomar a las cosas de Dios, por el hecho de que ellos son los servidores, niños que deben de poner el ejemplo, no sólo desde el altar, sino también en sus vidas.  

Además acompaño la preparación de las catequistas, pues ellas además de tener un gran conocimiento de la Palabra de Dios para expresárselas a todos los niños, deben tener  actitudes correctas y pedagógicas para con ellos, por lo que yo les propongo que tengan siempre presente tres prácticas: 1) La alegría: ser esa persona con la cual un niño se acerque para escucharla. 2) La caridad: el saberte dar por completo a este servicio que estás ejerciendo. 3) El amor a la oración: para que te llene de fortaleza si te afligen cosas dentro de tu casa y las puedas superar, y para dar testimonio a los demás.

También acompaño al grupo de jóvenes, a quienes trato de darles una enseñanza de esperanza, para que comprendan que sólo hay un camino que nos lleva hacia la verdad que es Dios.

Para concluir, quisiera también hablar sobre el sacerdote que está en esta Parroquia, Mons. Óscar Guadalupe Lozano. Una persona que me ha estado acompañando y me ha dado muy buenos consejos, pues su carisma, alegría y demás cualidades que tiene, me han enseñado a ser una persona totalmente atenta y responsable.

No me quiero despedir, sin antes dar las gracias a cada una de las parroquias que hacen posible esta actividad, y que nos ayudan a nosotros los futuros sacerdotes a llenarnos de generosidad para dar nuestras vidas por completo haciendo crecer más el Reino de Dios. Por eso muchas gracias. 

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