EL TIEMPO PASCUAL

“Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” (1 Cor. 15,17)

Por: Sem. Mario Iván Márquez Mata |

Segundo de Teología |

Mario Iván Márquez Mata

Mario Iván Márquez Mata

Hermanos, Gracia y Paz de parte de Dios, hemos iniciado el Tiempo de Pascua, un tiempo litúrgico cuyo dinamismo ha de proyectar nuestra vida hacia la perfecta consumación de la obra redentora de Cristo, síntesis de toda revelación, designio de salvación del hombre, existente en el plan amoroso de Dios desde toda la eternidad[1].

Para seguir adelante con nuestro tema, Tiempo Pascual, creo necesario entrar en contexto, para eso tendremos que responder la siguiente pregunta: ¿Qué es la Pascua?

Para responder a esta cuestión hemos de considerar lo que es la pascua judía: ésta es la celebración que recuerda el paso de Dios para liberar al pueblo de su esclavitud en Egipto, en esta fiesta tiene especial importancia el sacrificio del cordero, pues la sangre derramada significará la alianza de Dios con Israel. La Pascua de Jesús es una nueva pascua, es la Nueva Alianza, que se sella con la sangre de Cristo (Cordero Pascual), que a diferencia de la primera se ha hecho de una vez y para siempre, mediante el sacrificio perfecto del Hijo al Padre, para el perdón de los pecados, no de unos cuantos, sino del orbe entero. Esta Pascua es a la vez exaltación de la victoria de la vida sobre la muerte y, cuando la celebramos, en la medida en que nuestra vida refleja y actualiza la vida de Jesús, volvemos a firmar el acuerdo que nos habilita para vencer a la muerte (pecado[2]).

La Pascua del Señor es la fiesta más grande. Su celebración durante la Vigilia Pascual constituye el centro de la vida litúrgica de la Iglesia, celebración que se prolonga a lo largo de cincuenta días que llamamos Tiempo Pascual. Un tiempo lleno de gozo y alegría para la Iglesia, ya que nuestro Señor Jesucristo ha Resucitado según su promesa y con ello ha abierto las puertas de la salvación para todos los hombres. ¿Cuáles son las características o signos que durante estos cincuenta días presidirán las celebraciones litúrgicas y cuál es su objetivo?

Las características litúrgicas de este tiempo son: el color blanco como signo de la alegría de la resurrección; el cirio pascual que es signo de la presencia de Cristo, luz del mundo, que disipa las tinieblas; la imagen que preside el templo es la de Jesús resucitado, que nos recuerda su victoria sobre la muerte; la aspersión del agua, que suple el acto penitencial y nos recuerda que por el bautismo hemos muerto al pecado y renacido a la vida nueva; la lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos introduce en la vida de la comunidad post-pascual que paso a paso iba estructurando su vida de comunidad en la fe.

[1] Cfr. José Arregui, Cuadernos de Teología, Deusto 33 (2005), pp. 61-88

[2] “Y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”, Sant 1:15

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