Apostolado en el Centro de Ejecuciones y Sanciones de Matamoros

presosPor: Sem. Román Hernández Olivo. |

 Segundo de Teología. |

“Acuérdense de los presos, como si estuvieran presos con ellos,

y de los que son maltratados, pensando que también ustedes tienen un cuerpo” Heb 13, 3.

Román Hernández Olivo

Román Hernández Olivo

Hermanos, hoy tengo la oportunidad de compartir con ustedes mi experiencia de apostolado, el cual cada sábado realizo en el Centro de Ejecuciones y Sanciones (CEDES) de Matamoros. Quiero empezar haciendo una reflexión en torno a la cita bíblica Carta a la hebreos 13,3, que nos debe ayudar a crear una conciencia mejor formada de cuán importante es realizar un apostolado en un lugar como el CEDES, que lamentablemente es poco visitado para evangelizar a hombres que por diversas situaciones, culpables y no culpables, se encuentran ahí recluidos, pero que no por ello dejan de ser hijos de Dios; y terminaré compartiendo las actividades que realizo cada sábado en el penal.

El autor de la Carta a los hebreos nos invita a algo muy concreto: “Acuérdense de los presos, ¿cómo? como si estuvieran presos con ellos”. ¿Por qué nos invita a esto? Porque Dios tiene un propósito con el preso. La mayoría de ellos desde su infancia han vivido en familias y ambientes destruidos por la violencia o los vicios.

El autor dice “Acuérdense de los presos”, no dice “acuérdense de los hechos y por qué están presos”. Tampoco dice, “recuérdenle a los presos que mientras estén vivos, los crímenes que cometieron siempre serán recordados”. La prisión es, sin duda, el lugar en el que aquel que haya cometido una acción ilícita se detenga a reflexionar, a pensar, a revalorizar lo que perdió, y en ese punto de desesperación Jesucristo lo visita. La Biblia es la Palabra de Dios, es Dios que le habla al hombre. En la cárcel también hay tiempo para que el preso escuche a Dios y se encuentre a él mismo, porque la raíz de sus problemas es una falta de conocer su verdadera identidad: ser hijo de Dios.

Por ello les invito a dos cosas: 1) A que no menospreciemos a los presos. Todos nosotros estamos presos de alguna u otra forma en nuestras vidas, la diferencia es que a algunos los sorprenden y a otros no, a este punto, Jesucristo el Señor dice: no hay ninguno bueno, sólo uno, nuestro padre Dios. Y 2) Los prisioneros con quienes Dios está trabajando necesitan nuestras oraciones por su seguridad, salud (física y espiritual) y ánimo.

Termino compartiendo las actividades que realizo con un grupo de presos y algunos familiares que se reúnen una vez que llego al CEDES: Meditación y reflexión del Evangelio de la Misa de domingo; charla sobre un tema de dimensión humana-espiritual; rezo del rosario, y visiteo de  módulos/celdas.

Me despido de ustedes no sin antes encomendarme a sus oraciones que me han de fortalecer y animar en mi apostolado, mismo que disfruto ya que en él he sabido descubrir a un Jesús que no quisiéramos encontrar en un lugar como ese, pero que debemos ir a visitar.

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