El hombre en la búsqueda de la verdad (1/7)

Por: Sem. Ángel Adolfo Rivera Montoya |

Segundo de Filosofía |

«La fe y la razón (Fides et ratio)  son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad»[1]

Ángel Adolfo Rivera Montoya

Ángel Adolfo Rivera Montoya

Con esta frase inicia el santo padre San Juan Pablo II su encíclica “Fides et Ratio” (fe y razón) en la cual resalta que el hombre a lo largo del tiempo ha buscado llegar al conocimiento de la verdad, pero no cualquier verdad, sino aquella que le dé una certeza y una garantía de estabilidad en su existencia, pues si de algo se está seguro es que el hombre es un ser en una constante búsqueda de la verdad y del sentido de su existencia y esta búsqueda es lo que a lo largo de los siglos lo ha movido y motivado a la investigación filosófica.

Precisamente la filosofía como corriente de pensamiento inicia con lo que se podría llamar el paso del mito al logos, esto quiere decir con el cambio de pensamiento por parte del hombre, pues al ya no sentirse satisfecho con las respuestas que le ofrecía la mitología, busco a través de la reflexión el porqué de las cosas y este porqué es el motor que mueve al hombre en la búsqueda de la verdad.

Es precisamente en esta búsqueda por la que el hombre ha ido incursionando en diferentes corrientes de pensamiento, pero también no es raro ver como a lo largo de la evolución del pensamiento humano se fueron dando distintas formas de reflexión que exaltaban de algún modo ciertos aspectos y despreciaban algunos otros.

Es por esto que en los siguientes números de nuestro boletín se irán presentando algunas de las diferentes escuelas de pensamiento filosófico como lo son: el escepticismo, el empirismo, el racionalismo, el idealismo y el realismo; que son las principales escuelas de reflexión filosófica.

Es importante resaltar que la Iglesia a lo largo de la historia ha sido consciente de que está llamada, por su misión evangelizadora, a dar a conocer una verdad única, estable y eterna, que dé sentido a la existencia humana en todos los tiempos, por esto proclama a Jesucristo, que es la Verdad única con rostro y nombre, y es también el Camino y la Vida de todo hombre; por tan grande encomienda la Iglesia ha buscado por medio de intervenciones magisteriales, estudiar y proponer cuáles son las corrientes filosóficas que ayudan al hombre y le favorecen para llegar al conocimiento de la verdad.

Asimismo ha regulado que todo aspirante al sacerdocio lleve una formación filosófica adecuada que le permita entender esta búsqueda de la verdad que el hombre ha realizado a lo largo del tiempo y partiendo de este conocimiento, como lo dice San Juan Pablo II, llevarlo, con la ayuda de la fe, a la contemplación de la única y plena verdad que lo sacia.

 

[1] San Juan Pablo II, Carta Encíclica Fides et Ratio

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