¿Cuál es la raíz de la misión de la Iglesia?

 

Por: Sem. Mario Alberto Correa Ledezma. |

Cuarto de Teología

Os invito a sumergiros en la alegría del Evangelio y

a nutrir un amor que ilumine vuestra vocación y misión.

Papa Francisco 

Mario Alberto Correa Ledezma

Mario Alberto Correa Ledezma

Todos en la vida tenemos una misión. Dios nos ha concedido la vida como un don para los demás, pues una vida no compartida es una vida no vivida. La vida de nosotros como cristianos dentro de la Iglesia tiene una misión muy específica: compartir la Fe. Fe que nace del encuentro personal con Cristo y que cambia el sentido de la vida misma. Esta misión tiene un origen muy concreto y lo encontramos en las sabias palabras de Jesús Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos (Mt 28, 29).

Ningún cristiano auténtico deja la misión de transmitir la Fe, pues no sólo les corresponde a los sacerdotes, misioneros o catequistas. Cada uno de nosotros es cristiano para los demás. Esto quiere decir que todo cristiano auténtico desea que Dios llegue también a los demás. Se dice ¡El Señor me necesita! Estoy bautizado, confirmado y soy responsable de que las personas de mi entorno tengan la noticia de Dios y lleguen al conocimiento de su amor y misericordia. Es decir, cada cristiano auténtico es consciente de que es misionero allí en el lugar en el que está, sin necesidad de ir a países alejados o comunidades nacientes. La Beata Teresa de Calcuta empleaba esta comparación: a menudo puedes ver cables que cruzan las calles. Antes de que la corriente fluya por ellos no hay luz. El cable somos tú y yo. ¡La corriente es Dios! Tenemos el poder de dejar pasar la corriente a través de nosotros y de este modo transmitir la luz del mundo – Jesús – o de negarnos a ser utilizados y de este modo permitir que se extienda la oscuridad.

Este mes celebramos el Domingo Mundial de las Misiones con el lema “Renace la alegría”. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría, dice el Papa Francisco al comienzo de Evangelii gaudium. El fin de la actividad misionera es, precisamente, ayudar a extender esta alegría, anunciando a todos la posibilidad de nacer y renacer al encuentro con Dios. Un renacer a la vida de fe que, como tantas veces comprueban los misioneros, ha sido revelado a los pequeños. Los misioneros, llenos de alegría, comparten con los más pobres su experiencia de encuentro con Cristo. Los que reciben este anuncio y abren su corazón a él, también acogen con alegría la Buena Noticia de la salvación.

En su mensaje para este DOMUND 2014 el Papa Francisco nos recuerda que el discípulo del Señor persevera con alegría cuando está con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica. Compartamos nuestra fe, que es nuestra misión y apoyemos desde nuestra oración a los miles de misioneros en el mundo.     

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