Apostolado en Pastoral de la Salud

Aprendiendo a ser pastores

Por: Sem. Román  Hernández Olivo | Primero de Teología|

Román Hernández Olivo

Román Hernández Olivo

“Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve enfermo y me visitaste” Mt 25, 36.

Con gozo comparto mi experiencia en mi apostolado, Pastoral de la Salud, bonita labor en la que de una forma especial en cada paciente, familiares y doctores veo reflejada la presencia viva del Señor.

La formación de un futuro sacerdote está impregnada de una fuerte experiencia pastoral, de contacto y trabajo en las distintas áreas donde la Iglesia lleva a cabo su misión evangelizadora.

El Concilio Vaticano II afirma: “La educación de los seminaristas debe tender a la formación de verdaderos pastores de las almas, a ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, Maestro, Sacerdote y Pastor”. No se trata de un adorno que completa la figura del sacerdote. Del mismo modo, el seminarista ha sido llamado para ser enviado como mensajero del Reino de Dios.

Por ello les comparto con gran alegría las diferentes actividades que realizo en lo referente a mi apostolado en la pastoral de los enfermos, el cual comparto con mi hermano de grupo, Noé Triana Cortés, originario de la Diócesis de Nuevo Laredo:

Tres sábados al mes de, 2 a 4 pm y de 5 a 7 pm, visitamos, en el Hospital General e ISSSTE de nuestra localidad, a los pacientes ahí internados, compartiendo con ellos la fe, además brindamos a sus familiares un mensaje que les conforte para saber sobrellevar la situación de sus enfermos.

Con la finalidad de llevar una formación humana-espiritual que sustente y dé mayor ánimo a nuestro apostolado, cada 2º sábado de mes tenemos un retiro con todos los agentes de la pastoral de la salud, todo ello bajo la supervisión de nuestro coordinador el Padre Francisco Javier Fernández Jasso.

Y por último, bajo el debido cuidado y aprobación de nuestro coordinador y a petición de algunos pacientes, les brindamos la oportunidad recibir a Jesús Eucaristía, no sin antes compartirles una breve reflexión sobre las lecturas de la Misa del día.

Agradezco a Dios el permitirme tener esta bonita experiencia de apostolado y me encomiendo a sus oraciones para que el Señor me siga haciendo un instrumento de su presencia para con los enfermos y a ellos en medio de su dolor, el Señor les conforte y según su voluntad pronto gocen de plena salud tanto corporal como del espíritu.

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