Renovando la alegría de ser pastor

 

Pastoral Vocacional

Por: Pbro. Lic. Martín Amaya Hernández |
Coordinador diocesano de Pastoral Vocacional |
 
Pbro. Lic. Martín Amaya Hernández

Pbro. Lic. Martín Amaya Hernández

Queridos lectores de Nuestro Seminario, reciban un saludo afectuoso de este servidor, que busca responder al llamado de Dios que hoy escucha en su interior. 

Escribo este artículo desde la Casa de la Iglesia, en Catemaco, Veracruz, lugar de bellos paisajes naturales, desde donde se contempla el maravilloso misterio de Dios. Durante la semana del 17 al 21 de febrero los sacerdotes encargados de la dimensión pastoral de los seminarios de México, buscamos responder al llamado de Dios profundizando en el tema: “Elementos pedagógicos para vincular la pastoral del seminario con la pastoral diocesana”. Esto me ha cuestionado grandemente sobre mi deber de pastor; mi tentación inmediata, como es sabida por los seminaristas, es pensar que necesito estar ya en una parroquia, para realizarme como tal, pero no, la tentación verdadera es permanecer pasivo ante las grandes necesidades de nuestra Iglesia, o ver el ministerio como una carrera profesional en donde los logros se reflejan en los servicios que presto de acuerdo a un estatus de vida, buscando satisfacciones personales que llenen mis expectativas sin preocuparme por la misión de la Iglesia. 

Uno de los grandes frutos que me traje de esta semana de estudio, se sintetiza en el concepto de “conversión pastoral”,  en donde se busca pensar como Jesús, amar como Jesús, para actuar al estilo de Jesús. Basados en el Documento de Aparecida y en Evangelii Gaudium, Mons. Rodrigo Aguilar, Obispo de Tehuacán, Puebla, con su vicario de pastoral y el responsable de la dimensión pastoral de su seminario, nos compartieron  su plan de pastoral, en donde los seminaristas están involucrados, participando en la realización de los proyectos, el acompañamiento y la evaluación del mismo. Una  “idea fuerza” de esta experiencia es lo que hace notar el Documento de Aparecida, el Impulso Misionero, que tiene como modelo la misión trinitaria de Dios, que sale de sí mismo tomando la forma de hombre en la persona de Jesús para ir al encuentro de la Iglesia. Así nosotros debemos salir de nosotros mismos, para ir al encuentro del otro que es distinto a mí, con el que puedo formar una comunidad. 

Asumir la misión no es un trabajo aparte, es un espíritu que debe infundirse en los planes que ya tenemos. Por lo tanto la Pastoral Vocacional en nuestra amada diócesis, se suma a los deseos de nuestros obispos en Aparecida, dando el salto de calidad de pasar de una pastoral de eventos a una pastoral de procesos, guiados por los esfuerzos de los promotores del plan diocesano de pastoral, que este año profundiza en la realidad. 

Además acompañados por el plan nacional de la Pastoral Vocacional, que nos impulsa a poner en práctica los 10 saltos de calidad, buscaremos remar mar adentro para echar nuestras redes en el nombre del Señor. Que María, Madre de las vocaciones, nos acompañe en esta aventura que nos lleva a la conversión pastoral, para que sea permanente en nosotros, pues todos los agentes de pastoral vocacional, estamos llamados por nuestra Iglesia a vivir esta renovación. 

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