“Síganme y yo los haré pescadores de hombres”

Mientras Jesús pasaba por la orilla del mar de Galilea,
” Síganme y yo los haré pescadores de hombres” (Mc. 1, 16-17)
 

Por: Pbro. Lic. Felipe Manuel Arteaga Becerra |

Director Editorial |

Las historias sobre los llamados de Dios. Hay muchas historias vocacionales, todas con variaciones conmovedoras pero enraizadas en la amistad con Cristo. En estos días pasados, hemos participado de la hermosura del llamado de Dios, al compartir la ordenación diaconal de Leonardo, Lisandro y Juan Carlos; además, la ordenación sacerdotal de Francisco Jasso, Isidoro Becerra, Mauricio Garcés y René Huerta. Desde que cada uno de ellos entró al Seminario, podemos descubrir cómo no todos los llamados fueron respondidos. Pero ellos, si respondieron con ánimo perseverante. La vida del sacerdote comienza con un llamado y no con una decisión. Es Jesús quien por su llamado y por la atracción que ejercía inicia la vida de la vocación sacerdotal.

Oración por la santidad de los sacerdotes. Oremos a Dios por todos los consagrados, en especial por los nuevos diáconos y presbíteros. Recordemos que los sacerdotes deben seguir en pos de Jesús, es decir, detrás o después de él… no delante de él, ni a su lado. Jesús va delante de su comunidad; los sacerdotes siguen después de él, muchas veces con temor y confusión. Por eso, es importante nuestra oración por su vocación y ministerio. Ellos, estarán sumergidos en la labor de la transformación y renovación de la comunidad. Señor, santifícalos en tu amor.

Humildes, servidores de Cristo. Nuestro Sr. Obispo ha insistido en que las actitudes del Papa Francisco y su magisterio deben permear todas y cada una de las estructuras de la Iglesia; además, deben permear nuestras personas, nuestro estilo de vida, nuestras actitudes. Por eso, ha exhortado a todos los sacerdotes a ser humildes, servidores de Cristo.

Sacerdotes humildes. Hoy, más que nunca, se requieren de sacerdotes humildes y sencillos. Cuando el corazón del sacerdote está lleno de soberbia, orgullo, vanagloria y prepotencia, los ambientes que se generan no son sanos ni agradables. Tenemos, las palabras y el ejemplo del Maestro “manso y humilde de corazón”, nos falta sólo reproducir en nosotros este estilo de vida del Señor.

Sacerdotes servidores. El presbítero, su identidad, misión, pertenencia, comunión, con la imagen del Buen Pastor, como discípulos de Jesucristo, enamorados del Señor, servidores llenos de misericordia, pastores que cuidan y acompañan acercándose y comprometiéndose. No funcionarios, no dueños, sino servidores; no sirviéndose de la comunidad sino desgastándose por ella.

Sacerdotes de Cristo. La raíz es la persona de Cristo que es el corazón y el alma de la experiencia cristiana. Hombres de oración, que se preocupan por crecer en la amistad con Cristo, en la comunión con la Iglesia, teniendo siempre a Cristo como estandarte de la existencia… pues, los haré pescadores de hombres.

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