¿Qué son las Virtudes Teologales?

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Mario Alberto Correa Ledezma |Parr. Nuestra Señora de Guadalupe, Matamoros

Mario Alberto Correa Ledezma

Por: Sem. Mario Alberto Correa Ledezma |

Segundo de Teología |

¡Feliz y Próspero 2013! Es el deseo que desde el fondo de mi corazón se dirige a ustedes lectores de Nuestro Seminario. Las fiestas navideñas casi quedan atrás y pronto nos adentraremos al tiempo Ordinario en nuestro ciclo litúrgico. Cada día que Dios nos permite despertar es una oportunidad para ejercitarnos en la virtud, que no es otra cosa que una actitud interior, una disposición estable positiva, una pasión puesta al servicio del bien (cf. CEC 1803, 1833). Existen muchas virtudes que podemos ejercitar, sin embargo, esta ocasión solamente hablaremos de las virtudes teologales.

Las virtudes teologales son fe, esperanza y caridad. Se llaman teologales porque tienen su fundamento en Dios, se refieren inmediatamente a Dios y son para nosotros los hombres el camino para acceder directamente a Dios. Ellas son verdaderas fuerzas, ciertamente concedidas por Dios, que el hombre puede desarrollar y consolidar con la ayuda de Dios para obtener vida abundante (Jn 10,10) (cf. CEC 1812-1813, 1840 – 1841).

Las virtudes teologales se caracterizan porque:

1) Sólo Dios puede darlas; la única contribución positiva de que el hombre es capaz consiste en preparar su alma para recibirlas.

2) Proporcionan la participación en los bienes propios y exclusivos de Dios; por ellas participa el hombre del tesoro de las verdades divinas naturalmente inalcanzables, como también de la divina bienaventuranza y de la comunión con la divina caridad.

3) Dios mismo es el motivo y el fin de las virtudes teologales.

De esto podemos concluir que las virtudes teologales son dones de Dios, no conquista ni fruto del hombre. No obstante, requieren nuestra colaboración libre y consciente para que se perfeccionen y crezcan. No son virtudes teóricas, sino un modo de ser y de vivir. Van siempre juntas las tres virtudes.

El Beato Juan Pablo II nos recuerda que la fe, la esperanza y la caridad son como tres estrellas que se encienden en el cielo de nuestra vida espiritual para guiarnos hacia Dios. Son las virtudes “teologales” por excelencia: nos ponen en comunión con Dios y nos conducen a Él. Componen un tríptico que tiene su cumbre en la caridad, el “ágape”, ensalzada ilustremente por Pablo en un himno de la primera Carta a los Corintios: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad” (1 Cor. 13, 13).

Espero que este 2013 que estamos iniciando sea una oportunidad para todos nosotros de ejercitarnos en el ejercicio de las virtudes teologales, un camino seguro hacia la Santidad.

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