Vivir por la fe

Por: Pbro. Lic. Felipe Manuel Arteaga Becerra |

Director Editorial |

“Nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia” – (Porta Fidei, 13)

Año de la Fe. Hemos iniciado con grande gozo y esperanza el Año de la Fe, hagamos que constituya para todos los creyentes en Cristo un verdadero momento de gracia, vivamos con confianza, entusiasmo y alegría cada vez con mayor compromiso y coherencia nuestra vocación de hijos de Dios, hermanos en Cristo y miembros vivos de su Cuerpo que es la Iglesia.

No olvidemos, “por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban (Porta Fidei, 13).

Todos los santos. En esta fiesta recordamos a todos nuestros hermanos que ya están en el cielo. Pero, no es solo para recordar sino también una llamada a que vivamos todos nuestra vocación a la santidad, cada uno según su propio estado de vida (sacerdote, consagrado, laico, casado, etc.). En este Año de la Fe que tenemos la oportunidad de profundizar y reflexionar el Concilio Vaticano II, leamos el capítuloV de la Constitución Dogmática “Lumen Gentium”, que lleva por título “Universal vocación a la santidad en la Iglesia”. Dios nos creó para que seamos santos.

Todos los fieles difuntos. En esta conmemoración tengamos presentes a nuestros seres queridos que nos han precedido y duermen ya el sueño de la paz. Y no olvidemos, las indulgencias por el Año de la Fe. Recordemos que la indulgencia plenaria se podrá conseguir una vez al día, por los propios pecados o en sufragio de las almas de los fieles difunto. Bella oportunidad de profundizar y reflexionar el Catecismo de la Iglesia Católica, por lo pronto, los números 1471-1479 que nos hablan de las indulgencias.

Jesucristo, Rey del universo. Ocasión para que en este Año de la Fe podamos profesar, con toda nuestra persona, que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Con la desesperación en el corazón y, sin embargo, aún con una pequeña llama de fe, caminemos con la certeza de que el Señor está con nosotros y nos ayuda a comprender mejor el misterio de Dios, su presencia en la historia, su caminar silenciosamente con nosotros. Con la fe, el corazón empezará a percibir al Señor que nos abraza con su amor. Que se diga de nosotros, vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en las historia (Porta Fide, 13).

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