Apostolado en el Seminario Menor

Por: Sem. Martín Delgadillo Arellano |

Primero de Teología |

En el transcurrir de nuestra formación, una de las dimensiones que ocupan una ardua entrega es el apostolado que realizamos los sábados. Cada año se nos pide ir a colaborar en algunas de las parroquias de nuestra Diócesis de Matamoros en los diferentes ministerios de la pastoral, o en alguna pastoral específica: pastoral penitenciaria, de la salud, catequética, litúrgica, Seminario Menor, entre otras.

Durante mis cinco años en el Seminario, mi apostolado ha sido compartir y acompañar en su crecimiento a diversas comunidades parroquiales. Colaborar y apoyar la catequesis para niños, jóvenes y adultos. Sin lugar a dudas, esto ha sido una experiencia de una riqueza enorme, donde día con día, mi vocación se ha nutrido de la cercanía con las personas con las cuales he tenido la bendición de compartir la gracia del llamado que el Señor Jesús me ha hecho.

Este ciclo escolar, ya en primero de teología, mi sexto año de formación, una de mis grandes sorpresas fue mi nuevo apostolado: la pastoral en el Seminario Menor de Matamoros. Después de este tiempo ayudando en las diversas comunidades, hoy se me pide acompañar a mis hermanos menores de primer año de preparatoria (ellos, realizan su apostolado hasta el segundo semestre). La verdad es una experiencia nueva y muy motivadora el compartir con mis compañeros seminaristas menores un poco de lo mucho que he aprendido en mi proceso.

Cada sábado, estar al frente de ellos, el que pregunten, el verlos ahí sentados con esas ganas de aprender, adquirir y recibir un mensaje, me llena de alegría y recuerdo mi estancia en el Seminario Menor. Dentro de lo que vemos en estos sábados son: cuestiones básicas de nuestra vida cristiana como, los mandamientos, los sacramentos, las oraciones comunes y también, algunos elementos de pedagogía para los variados grupos que nos pueda tocar guiar en las parroquias y sobre todo un compartir experiencias, desde la alegría de la vocación.

Me es muy grato dedicar un tiempo a esta pastoral, nunca pensé que fuera a ser este mi apostolado, pero ahora que se me encomienda el cuidado de ellos, lo acepto con mucha disponibilidad, alegría y entusiasmo. Comparto con ustedes este gozo en mi vocación, espero dar muchos frutos en los seminaristas menores, que puedan ellos, llevarse algo que les sirva para su vida, su apostolado que está por iniciar, pero sobre todo que esto que aprendan sea cimiento para su vocación dentro del Seminario.

Así pues, este año el Señor me llama a servir aquí dentro de esta casa, la cual, también es para mí un lugar y espacio de crecimiento. Nunca terminamos de aprender, así que mi cercanía con ellos, es de algún modo, un aprendizaje nuevo en esta última etapa de mi proceso formativo dentro del Seminario. Dios bendiga la vocación de cada de uno ustedes.

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