Mons. Ruy Rendón invita a orar por las vocaciones

H. Matamoros. En una circular enviada a todos los católicos de la Diócesis, el Sr. Obispo invita a intensificar la oración por las vocaciones.

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
QUE LA GRACIA Y LA PAZ DEL SEÑOR RESUCITADO ESTÉ CON USTEDES

Queridos hermanos y hermanas:
Las vocaciones específicas en la vida de la Iglesia son la respuesta que cada hombre y mujer dan al llamado recibido de Dios para el servicio de la Comunidad. Hemos de tener en cuenta que la vocación indica, por una parte, la llamada misma de Dios, como una iniciativa suya amorosa y, por otra parte, la respuesta de la persona en un dialogo de participación corresponsable.

El llamado a la vida, que todos tenemos, nos impulsa a trascender por medio de la invitación a la santidad que Dios mismo nos hace, y por la cual en ella respondemos de maneras diferentes, para enriquecer, con nuestra propia vida, el lugar en donde estamos. En efecto, el llamado a la santidad requiere de respuestas específicas que cada uno hace según su propia convicción en el servicio a los demás. En esto consiste la grandeza de la vida cristiana, en que el que ha sido llamado, busque amar como lo hace Dios; esto significa que se trata de un amor que manifiesta el don total de sí mismo fiel y fecundo (cfr. Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XLIX Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2012).

El llamado a la fe implica una adhesión consciente a Cristo, ya que el encuentro con él transforma completamente a la persona, de manera que el cristiano no puede darse de forma indeterminada, sino que pide situarse en una forma de ser cristiano concreto, ya sea como laico, como consagrado o como ministro ordenado. Así, el proceso de madurez humana y cristiana, se desenvuelve en un compromiso gradual dentro de la Iglesia para el mundo.

En esto consiste la expresión del amor de los que han sido llamados, en su amor a Dios de una forma plena y consciente, secreto de una existencia entregada y vivida en plenitud y llena de profunda alegría y, por otra parte, en su amor al prójimo, a los más pobres, a los más necesitados, a los que sufren, en donde sin duda, se convierten en hombres de esperanza (cfr. Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XLIX Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2012). Unámonos en oración este próximo 29 de abril, IV domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, según las disposiciones que nos ha dado la Dimensión Diocesana de Pastoral Vocacional.

Los invito, pues, a que seamos una Iglesia vocacional, que responde a las necesidades de nuestros tiempos, y continuamente promueve entre sus hijos e hijas las vocaciones a la vida laical, religiosa y sacerdotal. Que nuestras comunidades sepan cuidar los gérmenes vocacionales que en ellas se van gestando, en nuestros niños, adolescentes y jóvenes, para que sepan dar un “sí” generoso a favor de la Iglesia. Así mismo, que nuestras familias discípulas misioneras, sean formadoras y forjadoras de nuevas vocaciones que, sin duda, enriquecerán a nuestra amada Diócesis de Matamoros.

Mons. Ruy Rendón Leal 
OBISPO DE MATAMOROS

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