¿Qué es el Purgatorio?

Por: Sem. Carlos Alberto Rodríguez Delgado |

II de Teología (Diócesis de Linares)|

Quizá nos hayamos hecho esta pregunta alguna vez, y tal vez hemos encontrado muchas repuestas a esta interrogante, pero el Purgatorio es realidad escatológica, que implica la purificación del hombre después de la muerte.

La Sagrada Escritura no habla directamente del Purgatorio, pero contiene textos que permiten deducir su existencia. La Tradición de la Iglesia acude particularmente al segundo libro de los Macabeos (12,40-45), que se refiere a la oportunidad de recurrir a la oración como fuente de perdón por el pecado que se durmieron en el Señor.

La Teología contemporánea resalta la dimensión escatológica de todo el mensaje cristiano, y considera el purgatorio en tres perspectivas: cristológica, antropológica y eclesial.

En la perspectiva cristológica, el Purgatorio se concibe a la luz del estar con Cristo, del morir en Cristo; de la perspectiva antropológica, es desde el arrepentimiento y de la toma de conciencia de sí mismo; de la eclesiológica, como expresión de la dimensión penitenciaria de la Iglesia, es decir, orar por aquellos que ya no están entre nosotros.

El Concilio Vaticano II insiste en la solidaridad vital con los que todavía se están purificando después de la muerte para ese encuentro con Cristo (LG 51). Al respecto, el Papa Benedicto XVI mencionó en una de catequesis, el miércoles 12 de Enero en el aula Pablo VI que “El Purgatorio no es un elemento de las entrañas de la tierra, no es un fuego exterior, sino interno, fuego que purifica las almas, en el camino de la plenitud con Dios”.

Juan Pablo II, de feliz memoria, mencionó en una de sus catequesis, que el purgatorio existe, pero que no es un lugar o prolongación de la situación terrenal, después de la muerte, sino, el camino hacia la plenitud a través de una purificación completa.

El Papa Benedicto XVI cuya catequesis dedicó a Santa Catalina de Génova, conocida por su visión del purgatorio y añadió que el alma se presenta ante Dios aún ligada a los deseos y a la pena que derivan del pecado y que eso le imposibilita gozar de la visión de Dios, que es el amor de Dios por los hombres el que la purifica de las escorias del pecado.

En el Catecismo de la Iglesia Católica, la santa doctrina señala lo que es el Purgatorio o bien, purificación final; en el número 1030 menciona que los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria, la Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados, es un fuego purificador, no un lugar (CIC 1031).

Finalmente, los invito a orar por los difuntos para que puedan gozar de la visión de Dios, esforzarnos a la caridad y a prestar una mayor atención hacia los pobres y más necesitados para buscar nuestra conversión y disfrutar del amor de Dios.

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