Mi experiencia en la JMJ 11

Por: Eduardo Santos Lazo |

Movimiento Testimonio y Esperanza – Parroquia San Judas Tadeo. Reynosa |

Jamás olvidaré aquel día en la Plaza de Cibeles, ante la gran espera de recibir al Santo Padre, más de un millón de jóvenes coreábamos a un grito ¡esta es la juventud del Papa! y ¡Benedicto! Dando así respuestas a todas las interrogantes hechas por los medios seculares y la sociedad Española acerca de la JMJ.

La Iglesia está viva, y no nada más eso, es joven y con una fe bien firme como lo decía el lema basada en la carta de San Pablo a los Colosenses: “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (2, 7).

Después de horas de espera bajo el inmenso calor de Madrid llegaba el Papa a la plaza, fue algo indescriptible, después de pensar por mucho tiempo en poder ver la figura de San Pedro me encontraba tan cerca de Él, pero no era solo yo el que pensaba eso, también los demás estaban tan entusiasmados de escuchar la voz de Cristo a través de su vicario, que mensaje nos dará era la pregunta que nos hacíamos.

Recordaba en ese momento las palabras durante la inauguración de la Jornada, donde el Cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos nos decía: estén atentos a la voz de Dios, fue algo que previo a mi participación me decía constantemente, además iba con grandes ofrecimientos dentro de mi corazón, anhelos, sueños que llevaba para ponerlos ante el Señor, sin duda vamos buscando siempre soluciones a los problemas de la vida cuya respuesta no esta en este mundo.

Por fin llegaba el Santo Padre, irradiaba una espiritualidad y sobre todo una inmensa alegría, todos gritábamos, cantábamos, coreábamos, etc. Después el gran mensaje del Papa; atentos, porque sin duda al Papa Benedicto no hay que verle, hay que escucharle, hay que leerle, a través de este carisma que Dios ha puesto a este gran siervo suyo es como debemos recibir a Cristo, no cabe duda que es un Papa sabio, un Papa teólogo, para mi opinión personal un nuevo doctor de la Iglesia.

Otra de las experiencias también que marcaron mucho la JMJ fue durante la vigilia en cuatro vientos. Desde que llegamos ya esperábamos algo grande, algo especial, después de haber recorrido cuatro horas de peregrinación junto a miles de otros jóvenes del mundo, pese al sol y la lluvia, ya estábamos ahí, superando todas las expectativas. La ceremonia comenzó sin contratiempos, cinco chicos tuvieron la oportunidad de presentar sus inquietudes ante el Santo Padre cuestionándose cómo vivir correctamente el matrimonio cristiano y como alcanzar sus sueños y aspiraciones en congruencia con los valores; precisamente yo también me sentía tan identificado con esa pregunta, abierto a mi búsqueda de la vocación al matrimonio al cual siento una gran inclinación, respondía el Santo Padre: “Os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que él nos proponga”.

Ciertamente, era el turno del Santo Padre, quien estaba previsto dirigiera unas palabras a los jóvenes y encomendara la Vigilia. Sin embargo, apenas agradecía la presencia de los jóvenes comenzó un llovizna que se convirtió en tormenta acompañada de un fuerte viento que impidió la continuación del discurso del Papa quien fue resguardado con múltiples paraguas. Sin embargo, los jóvenes ni se inmutaban: ¡No pasa nada, estamos con el Papa! gritábamos emocionados, llenos de júbilo esperando que la lluvia pasara pronto. Fuera por la alegría y apoyo de los cerca de más de 2 millones de jóvenes congregados en Cuatro Vientos, que el Papa no se movió del lugar.

En ese momento para mí y para muchos se nos venía a la mente aquel pasaje bíblico donde los apóstoles estaban en la barca, tenían miedo pero confiaron en Jesús y me pongo a pensar en Pedro, es decir el Santo Padre, ¿que habrá pasado por su corazón en aquellos momentos? Apenas bajó la lluvia y momentos después empezó el acto central del evento y más importante de la JMJ: la adoración al Santísimo. Ahí me desvanecí prácticamente con todo lo que llevaba conmigo, ahí fue un encuentro especial con aquel que me conoce y sabe las respuestas de la vida, Jesús mi amigo y Salvador.

Al finalizar el evento, el Papa Benedicto XVI señaló: “¡Hemos vivido una aventura juntos! Que durmáis bien y nos veremos mañana si Dios quiere”. Para finalizar agradeció el aguante ante la adversidad climatológica: “Es maravilloso el ejemplo que habéis dado. Con esta fe podréis superar las pruebas de la vida. ¡Gracias a todos!”.

Sin duda, esta juventud no la tenemos fácil pero tampoco difícil, si con auténtica solidaridad levantamos nuestras plegarias para arrancar de Nuestra Señora, nuestra Madre del cielo, la fuerza de la fidelidad a la que nos hemos comprometido.

El mundo entero ha sido testigo de un suceso inaudito que nos abre a la esperanza y nos recuerda que los auténticos valores están en la dimensión espiritual, abierta al más allá, donde nos espera la justicia y la paz en el reino de Dios y donde nos espera un encuentro definitivo con el verdadero amor, con la verdadera felicidad.

Si quieres ver más fotos sobre la Jornada Mundial de la Juventud te invitamos a ver las fotografías: 
http://www.flickr.com/photos/madrid011/
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