El Buen Pastor


Por: Sem. Isidoro Becerra Martínez |

IV de Teología |

“Yo soy el buen Pastor,
el buen Pastor da su vida por las ovejas”
(Jn. 10, 11)

Con mucha alegría y gratitud a Dios quisiera compartir en este espacio una de las bendiciones más grandes que el Señor me ha regalado: El llamado a ser Pastor. El Concilio Vaticano II se propuso renovar la Iglesia inspirado profundamente en un espíritu pastoral, quiso que la vida de los sacerdotes fuera un fiel reflejo de la imagen del Buen Pastor.

Todo inicia cuando en mi comunidad parroquial se me pide estar al frente de los jóvenes, me recuerdo en ese entonces con poca capacidad de liderazgo, con cierta timidez, pero sobre todo con poca pasión para dar a conocer a Cristo, para servirlo en un apostolado concreto, para mí, el servicio a la Iglesia en ese entonces era una carga pesada. Consciente de todo esto, de muchas otras limitaciones y mi necesidad de Dios, en mi oración rogué al Señor me diera amor a lo que realizaba, amor a su Palabra, amor a Él y a su Iglesia. No paso mucho tiempo cuando Él escucha y responde a mi petición. Dios pone en mi camino como una respuesta a mi necesidad: “El movimiento carismático”, ahí tuve la experiencia que en estos ambientes se conoce como “bautismo o efusión del Espíritu Santo”. Esto marco mi vida en muchos aspectos, y por supuesto le dio un nuevo impulso y un nuevo sentido  a mi labor pastoral: El miedo a hablar se fue y empecé a predicar a Cristo de una manera distinta, y con todo esto, Dios poco a poco me fue regalando -y de eso estoy convencido- “un corazón de pastor”, de ahí que el liderazgo con los jóvenes se fue manifestando de una forma especial en ese entonces, y fue para mí el signo más claro de este llamado y misión que Él me confiaba, pues pareciera que Jesús me dijera: “Quiero que seas pastor no solo de un pequeño grupo, si no de mi Iglesia y, concretamente a través del ministerio Sacerdotal”. Es así, como finalmente tome la decisión, a los 26 años de edad, de ingresar al Seminario.

A lo largo de mis 8 años de formación hasta este entonces he tenido la oportunidad de reafirmar esta vocación a través de diferentes experiencias pastorales. Hoy quisiera compartir solamente dos: Recuerdo con mucha alegría ya siendo seminarista, el haber acompañado durante algunos años y de acuerdo a las posibilidades que la formación me permitía, a los internos del Penal de Reynosa. En diferentes ocasiones pudimos compartir la Palabra de Dios a través de  retiros de evangelización, asumiendo de alguna manera parte de su realidad, pues me permitían incluso dormir dentro de este lugar. Para mí ha sido muy impactante la necesidad y el hambre de Dios de estas personas, y más sorprendente aún la bondad y la manifestación de Dios en ellos, se cumple literalmente lo que dice la Palabra: “Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” (Rm. 5, 20).

Una de mis últimas experiencias pastorales más enriquecedoras, si no es que la mejor que he tenido, ha sido la oportunidad de trabajar en la comunidad de San Judas Tadeo en la ciudad de H. Matamoros, Tam, y en la que aún sigo trabajando desde hace ya tres años en que inicié también mi etapa de Teología. Ahí he podido compartir mucho de lo que el Señor me ha regalado y he podido poner en práctica muchos anhelos y sueños pastorales como lo es la formación de equipos de evangelización, tanto con adultos como con jóvenes; la formación de líderes para las pequeñas comunidades; formación de nuevos equipos de servicio según el crecimiento que la misma comunidad va requiriendo; compartiendo asambleas de oración mensuales donde tengo la oportunidad de predicar la Palabra, orar por los enfermos y por sus diferentes necesidades, dirigir y conducir a las personas al encuentro con Dios a través de la alabanza, el canto, y los diferentes métodos y formas de oración. Pero seguramente lo más enriquecedor es el contacto directo con las personas y la atención cercana, fraterna y llena de amistad.  Y es así, como Dios ha ido consolidando este don que gratuitamente he recibido.

Finalmente, quisiera dirigirme a todos aquellos hermanos que trabajan en las diferentes comunidades parroquiales o que en este momento quisieran servir pero no saben cómo, a aquellos jóvenes que sienten el llamado de Cristo para ser luz para los demás, o que incluso están siendo llamados a la vida religiosa o sacerdotal: “No tengan miedo, pues Dios generalmente no elige a los capacitados, sino Él capacita a los que Él elige”, y de eso yo soy testigo, pues Jesús buen pastor provee las necesidades de sus ovejas. Dios los bendiga siempre.

Anuncios

Etiquetas:,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: