El Diaconado

Por: Diác. Carlos Sánchez Castillo

Parroquia Nuestra Señora de Lourdes

Para quienes han escuchado la llamada de Jesús, la relación de amistad con Él es lo que da sentido a sus propias vidas y esta es mi experiencia. Esa relación personal, permanente e incondicional, comporta la renuncia a cualquier otro proyecto o compromiso. Porque el corazón debe quedar libre para ponerse enteramente a disposición del Señor.

TenienLos diáconos Carlos Sánchez y René Huerta junto a Mons. Ruy Rendón Lealdo en claro esto, libremente he prometido obediencia y respeto a Jesucristo en la persona del Obispo el pasado 6 de Junio, al ser ordenado Diácono, uniéndome con este gesto al proyecto de Dios.

A lo largo de toda mi formación, en vista a la ordenación sacerdotal, cada vez más he sido consciente que se requiere una actitud fundamental de fe. Pues he entendido que sólo podré descubrir la voluntad salvífica y redentora de Dios para conmigo a través de una  comunión personal con Él, es decir, entrando en su misterio a través de la oración.

Como hombre consagrado a Dios estoy llamado a una vida intensa de oración. Es cierto que, durante mis años de formación como Seminarista pude dedicar largos ratos a la oración. Ahora, como Diácono, me toca servir, desde mi ministerio, a la comunidad a la que he sido destinado.

Una es la vocación del monje y otra la del Pastor de almas; pero sin duda que, los Pastores de almas necesitamos de momentos fuertes cada día para la oración íntima, reposada y personal, donde el hombre adquiere una fuerte experiencia de Dios, donde el Señor le descubre lo que quiere de él, donde le hace conocer su voluntad.

A través de los diferentes espacios que la formación seminarística me brindó para encontrarme con Dios, me dieron la oportunidad de ir conociéndome cada vez más, reconociendo mis aspiraciones, mis limitaciones, mis ideales y también mis frustraciones y flaquezas. Ese “estar con él” me abre en cada momento la posibilidad de entrar a nuevos horizontes y me impulsa a entregarme a Dios en el servicio a mis hermanos.

Agradezco a Dios el haberme concedido el don del Diaconado Transitorio, junto con mis hermanos Diáconos: José Ramón Ruiz Navarro, René Javier Huerta Mendoza y Milton Faustino Lima Solís. Del mismo modo agradezco al Seminario, alumnos y formadores, a todo el pueblo de Dios, a los sacerdotes, amigos y familiares sus oraciones y su apoyo incondicional.

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